01 — Una escucha externa
No se trataba solamente de grabar.
Las canciones de Lo Que Vine a Buscar habían sido escritas en momentos muy distintos. Algunas eran recientes; otras venían de años de maquetas, ensayos y versiones que nunca terminaban de quedar fijadas. Lo que las unía no era una fecha, sino una misma sensibilidad. El desafío era hacer que esa relación también pudiera escucharse.
Por eso busqué a Sebastián Perkal para que asumiera la producción integral. No necesitaba solamente a alguien que conociera un estudio: necesitaba una escucha externa, alguien capaz de reconocer qué había en cada canción y, al mismo tiempo, imaginar el disco que todavía no existía.
Desde las primeras conversaciones quedó claro que su trabajo no iba a empezar cuando se encendiera el micrófono. Empezó antes, en la selección, la estructura y la manera de mirar un repertorio que yo conocía demasiado de cerca.
02 — Ceder el control
Otra persona entró en las canciones.
Una de las primeras intervenciones de Sebastián fue proponer que una canción perdiera su estrofa final. Para él, ya había dicho todo lo que tenía que decir. Para mí no era un corte menor: hasta entonces había sido el dueño completo de cada decisión, desde la primera palabra hasta el último acorde.
“Por primera vez no era el dueño completo de la música que estaba haciendo.”
Mario Magno · Relato original del proceso
Ceder ese lugar no significó perder la identidad de las canciones. Significó ponerla a prueba. Algunas transformaciones fueron visibles; otras, apenas perceptibles. Hubo cambios de estructura, arreglos que aparecieron y desaparecieron, maneras distintas de cantar o tocar una parte. La producción fue esa discusión paciente entre lo que yo quería conservar y lo que el disco pedía para encontrar su forma.
03 — Ecostudio
Repetir hasta encontrar.
La grabación se desarrolló en Ecostudio, Villa Elisa, entre septiembre de 2022 y enero de 2023. Allí se construyeron las bases y después llegaron las capas: guitarras, voces principales, armonías, detalles y nuevas tomas. Cada avance abría otra pregunta.
El trabajo de estudio no fue una marcha recta. Se probaba, se escuchaba, se borraba y se volvía a grabar. Una interpretación podía ser correcta y todavía no ser la indicada. Una idea podía funcionar sola y no dentro del conjunto. Sebastián aportó método y experiencia, pero también algo más difícil de medir: saber cuándo insistir, cuándo cambiar de camino y cuándo una canción ya había llegado.
En ese ida y vuelta, el material dejó de ser una colección de temas con historias separadas. Las decisiones de sonido, interpretación y arreglo empezaron a darles una respiración común.
04 — La mezcla
Escuchar cómo aparece un disco.
Entre marzo y julio de 2023, la mezcla prolongó la conversación. Sebastián enviaba avances; yo los escuchaba, devolvía impresiones y una nueva versión volvía a mover las piezas. A veces la diferencia estaba en una decisión grande. Otras veces, en una perilla que iba y venía hasta que todo encontraba su lugar.
La experiencia es invaluable cuando se busca calidad en el resultado final. Pero no fue solamente una cuestión técnica. Durante esos meses aprendimos a entender qué quería el otro cuando hablaba de aire, peso, cercanía o intensidad. El disco se fue revelando de manera gradual, canción por canción, hasta que ya no quedaba nada que explicar.
“De golpe, de un momento para otro, el disco estaba terminado.”
Mario Magno · Relato original del proceso
En diciembre de 2023, ese recorrido encontró su forma pública. Había empezado con canciones de edades distintas y terminaba como una obra en común: producida por Sebastián Perkal y atravesada por una confianza que desbordó el estudio.




